La Atención Primaria es uno de los pilares de nuestra sanidad. Una sanidad que es uno de los baluartes del Estado de Bienestar.

Todos los españoles nos sentimos más seguros sabiendo que contamos con nuestro médico de
Familia y/o pediatra en el que confiamos
, aquel que nos conoce y conoce nuestro entorno.

Aquel que nos acompaña desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, al que contamos nuestras inquietudes y nuestros miedos, el que nos coge la mano y nos mira a los ojos cuando pasamos una mala época, el que nos aconseja con nuestros padres y nuestros hijos.


Aquel que se sienta en el borde de la cama y nos explora en nuestra casa cuando estamos muy enfermos. Es el que cumple la máxima de ‘consolar siempre, aliviar a menudo y curar a veces’.

Mas el médico de Atención Primaria también es el que ha tenido que atender a muchos pacientes por teléfono en la pandemia por órdenes de sus superiores, los mismos que después se desentendieron de los problemas que ocasionó.

El médico de Primaria es también el que ha tenido que aplicar unos protocolos en la pandemia con múltiples cambios -a veces casi semanales-, que no entendía la población.

Es aquel que ve con impotencia cómo tiene muchos días de demora para la consulta sin que a la Administración le importe ni ponga soluciones.

Es el que vive con rabia, ola tras ola de pandemia, la saturación de un sistema sanitario que no tiene capacidad para atender a tantos enfermos en Atención Primaria, y que aun así, no acomete el aumento de las plantillas necesario.

Aquel que vive con desilusión y decepción la carga burocrática que no le deja tiempo para ver enfermos.

Aquel que lucha contra el burnout provocado por un sistema que ha convertido la sobrecarga laboral en su máxima de eficiencia.

Es el que firma un contrato cada mes, con la precariedad como único horizonte.

Sin embargo, en nuestras manos está que lo anterior no eclipse todo aquello que es el médico de Familia, el mejor aliado de su paciente por antonomasia.

En nuestras manos está que en Atención Primaria se recupere la ilusión por no haber sido olvidados y abandonados.

En nuestras manos está que la Atención Primaria siga siendo la que resuelve el 95% de las patologías en España, el muro de contención en una pandemia o simplemente donde se encuentran nuestros médicos de confianza, con los que compartimos nuestras inquietudes.


La Atención Primaria está amenazada y sus médicos son rara avis en peligro de extinción, porque no se les ofrecen unas condiciones óptimas de trabajo.

Es urgente y prioritario que tengamos un plan para potenciar nuestra Primaria, no otro panfleto publicitario más cargado de buenas intenciones y sin ninguna inversión.


Necesitamos una inversión de al menos el 25% del gasto sanitario y que ésta sea además finalista.

Necesitamos unas plantillas acordes a unas ratios de 1250 TIS por médico de Familia y 900 TIS por pediatra, plantillas suficientes para no depender de los “contratos subempleo” que suponen los suplentes para los permisos ordinarios.


Necesitamos unas agendas con un tope máximo de 30 pacientes, a los que les podamos dedicar el tiempo necesario. El tiempo resulta vital, además de para una asistencia de calidad, para la formación continuada, docencia e investigación; para analizar los resultados de nuestra actividad y poder implantar acciones de mejora y desechar -o dejar de hacer- actividades obsoletas o con poca evidencia y sustituirlas -si fuese el caso- por otras más eficientes o más coste/efectivas. Reivindicar el acceso a más capacidad diagnóstica y terapéutica, así como a una mayor y más efectiva actividad en promoción y seguimiento de salud pública.


Necesitamos que la oferta de plazas MIR contemple los déficit actuales y futuros en las plantillas de médicos de Familia y pediatras, y tener asegurado el recambio generacional.


Necesitamos que se prevean herramientas para poder acabar con las demoras en AP, como ocurre con las listas de espera quirúrgicas.

Necesitamos, en definitiva, liderar con autoridad y competencias todas las posibilidades que una Atención Primaria de calidad, moderna y responsable puede ofrecer al conjunto de la ciudadanía en un Sistema Nacional de Salud público y de acceso universal.


Y todo esto lo necesitamos YA, antes de que sea demasiado tarde y desaparezca la Atención Primaria de nuestra Sanidad.


Por eso estamos aquí, por la Atención Primaria y en defensa de la Atención Primaria.

Manifiesto de CESM Sindicatos