Artículo escrito por Rocío Fernandez, Secretaria Técnica de Igualdad de CESM, en la web de CESM:

Lo primero que llama la atención es que con las cifras de natalidad en caída libre y sabiendo que nuestra formación nos resta 11 años favorables para la maternidad, hayamos tardado tanto en reivindicar algo tan lógico como la necesidad de conciliar y la no discriminación por ello. Se trata de reclamar nuevas formas de trabajo y mayor flexibilidad horaria que permitan una conciliación real, puesto que actualmente los horarios laborales abocan a muchas profesionales a reducciones o excedencias por la imposibilidad de compaginar vida privada y laboral.

Estaremos de acuerdo en que la feminización en la profesión es una realidad que debemos cuidar, así como proteger todas las situaciones amplias de género pero sin confundirlo con el respeto a los protocolos clínicos, que garantizan una calidad de proceso y bienestar de resultado.

En materia de conciliación y no discriminación, probablemente alguna injusticia llevada ante un juez sensible y/o alguna queja llevada ante un delegado implicado inició este complejo camino de reivindicaciones. Y han sido precisamente esas situaciones al principio aisladas las que han conseguido que tengamos enlaces en casi cada comunidad autónoma para trabajar en Igualdad, porque como en otras materias comunes, tener 17 administraciones supone 17 prestaciones diferentes.

Además del complejo escenario previo no podemos obviar que la pandemia COVID19 ha dado un vuelco a los conceptos de seguridad y valoración de riesgo profesionales, y esto ha tenido en estas situaciones una especial atención con una actualización de escalas.

Tampoco puede pasar desapercibido que vivimos en una época de “cibersexo”, “softsexing”, “online sexual grooming”, etc., y que desde las organizaciones sindicales debemos comportarnos como una red de canalización a nuestras asesorías legales para poder denunciar estas situaciones que recibimos en el trabajo. Del mismo modo, cada delegado debe estar alerta para detectar y apoyar cualquier situación de acoso laboral.

Por último, haber eliminado la discriminación económica en los períodos vulnerables de maternidad, que se producían en falso entendimiento sobre la proporcionalidad en un colectivo licenciado, es un mínimo conseguido que se tiene que extender a todo el territorio. Porque de eso trata la igualdad, de eliminar las barreras que limiten el desarrollo de actividades, progreso, formación y promoción de todos los trabajadores en cualquier puesto y relación laboral. En esta línea seguiremos trabajando desde CESM, recordando además que estos objetivos no se limitan a un solo día.