Hace unas semanas una compañera me explicaba que ha decidido irse de Palma porque no puede pagar el alquiler de un piso en la capital con lo que cobra como médico de Familia. El hecho es que el poder adquisitivo del médico ha ido disminuyendo desde hace años, situando a los profesionales españoles entre los peor pagados de Europa, a pesar de su magnífica formación y de considerarlos referente entre los países europeos, que les ofrecen contratos dignos para que trabajen en sus países.

Con la crisis de 2010 comenzaron los recortes y, con la congelación salarial de los siguientes años, llegamos a perder hasta un 20% del salario. En 2012 se nos ‘jibariza’ la paga extra, no recuperada a día de hoy, por lo que un médico cobra de paga extraordinaria menos que otro personal de categoría inferior. En el año 2016 se nos prometió que iríamos recuperando poder adquisitivo, pero con subidas de un uno o dos por ciento, cuando los recortes sufridos fueron tijeretazos bestiales que han hecho que un médico haya perdido más de 12.000 euros de media en los últimos 10 años.

Pero no vamos a centrarnos solo en aspectos económicos, vamos a enumerar todas y cada una de las que, nuestro laureado Camilo José Cela, probablemente denominaría con el término de ‘hijoputeces’ que sufre el médico español.

En primer lugar, si quieres llegar a trabajar como médico en España hay que ser excelente en el Bachiller, obtener una nota de selectividad (actualmente EBAU) impresionante, pasar 6 o más años de tu vida en la facultad de Medicina estudiando, preparar un examen MIR y superarlo para que te paguen, durante cuatro años, poco más que el sueldo de pinche segundo de cocina mientras realizas tu especialidad y asumes como mínimo cuatro guardias de 24 horas al mes que van minando tu salud y no cotizarán de cara al cobro de una pensión. 

Una vez finalizado ese periplo y llegados a los casi 30 años, no se considera que sea una profesión de riesgo como un policía, un bombero… Total sólo se han muerto 130 médicos en la pandemia, sólo tienen que ver enfermos que pueden contagiarles, familiares o los propios pacientes cuyo nivel de violencia verbal, en ocasiones, es intolerable llegando a la violencia física que cada día se hace más palpable y ante la que nos dejan absolutamente desprotegidos, sobre todo, al médico de Familia que lo arrojan a los pies de los caballos, lo dejan totalmente solo en una consulta donde puede ser vejado, agredido y mancillado, aunque ruegue a la administración que se le dé una protección adecuada ante el aumento de este tipo de situaciones problemáticas.

Ahora vamos a la consulta del médico de familia. Las agendas son inabarcables e infinitas. Que hay que ver 30, pues 30, pero como no se contratan más médicos, pues las agendas son de 40, 50 o lo que haga falta. Se añaden y se añaden y se siguen añadiendo pacientes, porque como “todo es gratis”, igual se consulta por un grano en la nariz que por un coma diabético y “todo es urgente”, porque la inmediatez, el postureo y tomarse unas cañas es lo importante en esta sociedad.

Desde siempre, los médicos pedimos tiempo para dedicar a nuestros pacientes, porque la vocación y las ganas forman parte de nuestro ADN. Pero el tiempo es limitado y, tanto la administración como los usuarios del sistema sanitario, tienen que ser conscientes de que, sin una proporcionalidad entre recursos y demanda, el sistema explotará y el Big Bang nos destruirá a todos. Y ahora se han dado cuenta de que faltan médicos. ¡Por fin se han caído del guindo!

Si a usted le pagan mal y, como a nuestra compañera, no le da el sueldo para alquilarse una vivienda, le tratan mal y le hacen trabajar en régimen de semi esclavitud, dudo que eligiese la profesión de médico. Si en el país de al lado le pagan casi el doble, reconocen su trabajo y adecuan éste al tiempo del que dispone, sería un estúpido si no eligiese lo más conveniente a sus necesidades y deseos.

Nuestros médicos más jóvenes se van y los que vienen de otros países utilizan, en ocasiones, el nuestro como trampolín para recibir formación y saltar al resto de Europa en cuanto obtienen el título. Los médicos comenzamos con muchísimas ganas y vocación, pero no somos los esclavos del siglo XXI, ni los idiotas del sistema sanitario.

Si seguimos por este camino, en unos años, en los centros de salud y probablemente en los hospitales españoles no quedará ningún médico. La administración está avisada, pero como siempre, llega tarde a poner soluciones.

Los médicos somos profesionales muy cualificados, que por nuestros conocimientos, preparación y formación deberíamos estar en el grupo A1 PLUS, con un sueldo base en concordancia con nuestro alto nivel de profesionalidad y responsabilidad y no con el sueldo base actual inferior a 1.200 euros. Nuestro sueldo debería de correlacionarse con nuestros MECES (Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior) y nuestro EFQ (Marco Europeo de Cualificaciones para el aprendizaje permanente EQF-MEC) según el Plan Bolonia.  

Los médicos, guste o no guste, somos el vértice de la pirámide asistencial y nuestro liderazgo clínico es incontestable. Ya saben, en victoria transitoria porque nunca hemos estado en doma.

Artículo escrito por Miguel Lázaro / Carmen Fernández / Gorka Iriarte y publicado en Diario de Mallorca.